Marcelo Arce: “De Verdi a Cerati”

Fecha:
14 septiembre
Hora:
20:30
Precio:
$300 - $400
Fecha:
14 septiembre
Hora:
20:30
Precio:
$300 - $400

Marcelo Arce: “De Verdi a Cerati”


El espectáculo didáctico de apreciación musical se llevará a cabo el viernes 14 de septiembre. Entradas en venta.

 

El especialista Marcelo Arce vuelve a Santa Fe para brindar un espectáculo para todo público, con pantalla gigante, en el marco de su ciclo “Clásico y Moderno”. Esta vez, los personajes a abordar serán dos genios de distintas épocas de la música: Giuseppe Verdi y Gustavo Cerati.

Será el viernes 14 de septiembre, a las 20.30 hs. en el Centro Cultural Provincial Francisco “Paco” Urondo (Junín 2457), dependiente del Ministerio de Innovación y Cultura de la provincia.

El espectáculo reúne anecdotario y rarezas de distintos momentos de la historia: Mozart, Jazz, Beethoven, Missa Luba, Mina, Chopin, Piaf, Vangelis, Verdi, Queen, Puccini, Pavarotti, Ravel, Armstrong, Gershwin, Garett, Strauss, Los Beatles, Cerati.

Las anticipadas con descuento (hasta el día antes de la función) están a la venta en Boletería del teatro, de lunes a viernes de 14 a 22 hs.; o por sistema Ticketway, a un valor de $ 350 las generales; y $ 300 para estudiantes, jubilados y docentes. El día de la función costarán $ 400 y $ 350, respectivamente.

 

Puntos de encuentro

 

Desde 2007, en distintas salas y teatros de Capital e interior, con masiva convocatoria, Marcelo Arce presenta los nuevos espectáculos en el Ciclo Clásico y Moderno vigente desde hace 26 años. Y siempre con cambios, novedades. De manera diferente, y adecuándose a los espectadores.

Arce ha encontrado otra manera de acercar a la música, confluyendo generaciones.

Se descubren innumerables puntos de encuentro entre lo popular y lo clásico, lo moderno y lo académico. Entre el jazz y el barroco, entre el rock y el romanticismo, entre el tango y el modernismo, etc. demostrando las conexiones entre la música clásica y otros clásicos de la música universal, combinando distintos estilos y géneros. Incluso, páginas célebres de los clásicos remixadas por el jazz o el rock. Por ej: un Concerto barroco armado con temas de Los Beatles. O ellos en un ensayo de voces solas: esta rareza es uno de los puntos culminantes de la función, explicando la impresionante técnica que poseían.

Igual sucede con Queen: después de apreciarlos en la pantalla cantando junto al resto del Grupo Queen y la Sinfónica de Londres, la Diva Montserrat Caballé y el genial Freddie Mercury en el tema que compuso especialmente para que refleje un dúo de ópera verista: How Can I Go on Live (¿Cómo puedo seguir viviendo?)

Verdi inicia, a partir de la llamada “puesta monumental” de la fabulosa Marcha Triunfal” de Aïda. Ese sonido “monumental” lo crea Beethoven en la Missa Solemnis con 150 coreutas y 120 instrumentistas en la orquesta. Y el punto culminante es el breve y rítmico Gloria. Esto tendrá un paralelo en el Gloria de la Missa Luba, que es una adaptación de la misa latina pero basada cada parte en ritmos del Congo. Este Gloria deriva del ritmo de Katanga.

La fantástica soprano Anna Netrebko resaltará con su aria en una impactante y colorida puesta de La Sonámbula de Bellinni. Aquí el paralelo exacto de “actuar con la voz” es Mina y una canción sorprendente donde ella se mimetiza con la gran orquesta sinfónica en los estudios de Chopin le confesó a Georges Sand que su obra más bella es la “Krakowiac” para piano y orquesta. Resaltamos que tocan con instrumentos de época y la posición del solista como se hizo en la Sala Pleyel del estreno. Y el piano solista es el de Chopin.

Joyas…Édith Piaf demostrará su Arte con Himno al Amor. Pero hemos armado un clip especial, donde se fusiona con planos de orquesta clásica y el “ensamble de salón” de su París de entonces.

Luego se unirán , como retroalimentándose, el famosísimo y melancólico movimiento Largo de la Sinfonía Nº 9 “Del Nuevo Mundo” de Antonin Dvorak, con uno de los Negro Spirituals que Dvorak escuchó en Iowa durante su primera estada como director de la Escuela de Música de Nueva York. Ese “negro spiritual” se refleja en el gigantesco coro de hombres negros, dos sopranos ya en el bronce como Kathleen Battle y Jessye Norman, que en este tema arrollador y rítmico, sacan “fuegos artificiales” con las voces. ¡Una va escalando encima de la otra hasta llegar a lo más agudo, como el vértice de una pirámide!.

Llega una cumbre de la mano de Richard Wagner con la dirección de Barenboim. Pero es también otra rareza. Interpretan -seguramente en estreno- la versión del Preludio de Los Maestros Cantores de Nürenberg, que Wagner redujo, mucho después del estreno, para el Festival de Bayreuth.

Y a Nürenberg como en un sueño de gran colorido y enfáticos ritmos, la recrea el perfeccionista de Vangelis.

Puccini trae una canción de juventud -tan bella, que la reproduce en el tercer acto de La Bohème. Se llama Sol y Amor. ¡La canta el grandioso Pavarotti!

Siempre original, virtuoso y aventurero, trazando toques grandes de vanguardia, el violinista David Garrett y la Filarmónica de Viena, deleitarán con el aparentemente barroco y a la vez romántico Concerto Grosso que el compositor Karl Jenkins en 1995 dedica al arquitecto supremo del s. XVI, Andrea Palladio.

Maurice Ravel compone un Blues como segundo movimiento de su Sonata para violín y piano Nº 2, con la obvia influencia de su amigo George Gershwin, quien traerá al espectáculo tres minutos de perfección absoluta. Todos se van ese domingo a un picnic en la isla cercana de Kitiwah, con sus mejores ropas: ¡algarabía general! Con la enorme orquesta que exige la primera auténtica ópera negra: Porgy and Bess.

El inefable Louis Armstrong nos ofrecerá Un Mundo Maravilloso con su quinteto… su trompeta única y su icónica voz.

Una leyenda sajona muy antigua conectará dos momentos fabulosos, creados por una lado por Richard Strauss y su sonido súper sinfónico. Y por otra parte, Los Beatles la convierten en uno de sus hits, tan emocionante como profundo.

Finalmente. La gran poesía y la especial música y voz de Gustavo Cerati. Veremos los especiales contactos con obras clásicas como Canción Animal, Música Ligera, La Ciudad de la Furia, Fuerza Natural. Y un especial momento con dos de sus 11 Episodios Sinfónicos, realmente una obra maestra. Que conduce a la orquestación del romántrico y poderoso Tchaikovsky: el espectáculo cierra con un clip colorido, rítmico, pujante y ¡alegre!

Música, Sentimiento y las Historias se fusionan para darnos breves, pero grandes momentos.

En estos espectáculos lo fundamental es juntos descubrir la obra y saber qué describen, qué historia narran.

Sin términos técnicos, en el modo más simple. Por eso Arce (que en 2018 cumple 43 años de trayectoria) insiste en su lema: «Estos espectáculos son para todos los que aman la música». No deben “aprender ni memorizar ni apuntar nada”. ¡Porque es un show!.

Y siguiendo el método tradicional en sus presentaciones, guiará la música, orientando al espectador.

Dijo La Nación: “Para muchos ha sido un personaje providencial, de esos pocos capaces de establecer en las vidas de las personas un antes y un después… Ya es un clásico imperdible… Él se ha convertido en uno de los grandes animadores culturales de Buenos Aires”.

Mientras Buenos Aires Herald lo calificó como “The Music Man”, Clarín lo definió como “El divulgador” señalando: “Arce revela los códigos musicales…”

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